Quizás tengamos tanto miedo al cambio porque no nos han enseñado a enfrentarlo.

¡Hola guerrera! Hoy vengo un con una Carta de Energía ✨ mitad educativa, mitad esperanzadora. El modelo que te presento hoy puede ser tu gran aliado este 2024 para adaptarte al ritmo tan vertiginoso que lleva nuestra sociedad.

Abordé este tema en el último episodio de podcast para aportar luz a todas las chicas que en estos momentos os encontráis con una sensación de “estancamiento vital”. Ya sea porque habéis decidido cuestionar lo que habéis estado haciendo hasta ahora o porque habéis tomado decisiones que aparentemente representan retrocesos.

Os dejo por aquí el episodio. Ya sabéis que en el podcast os hablo como si estuviéramos tomando un café juntas, de la manera más natural y espontanea posible. Me encanta este formato porque me permite fluir con mi creatividad y dar vida a códigos que se manifiestan a través de mí con muchas verdades 🐺


¿Qué es el crecimiento vertical y el crecimiento horizontal?

Este paradigma podría entenderse desde varios puntos de vista. A continuación voy a explicártelo a mi manera para que lo puedas aplicar directamente en tu vida, aunque quizás la definición no sea la más rigurosa.

Quédate con la idea de que el crecimiento vertical se refiere a profundidad, especialización, intangibilidad o calidad. El crecimiento horizontal hace referencia a extensión, diversidad, materialización o cantidad.

Aquí os dejo dos definiciones que me interesan mucho para el abordaje que quiero hacer de este modelo en el tema de hoy:

Imagen del curso “El Oráculo de tu leyenda personal”

¿Por qué nos hemos perdido?

Aparentemente, cada niño llega al mundo con un potencial extraordinario, con una creatividad innata, que, sin embargo, es literalmente sofocada por modelos educativos obsoletos. En los últimos años, el foco ha estado en la línea horizontal, donde parece que cuanto más sabes, cuantos más títulos acumulas o cuanto más bienes posees, obtienes mayor evolución como ser humano y como parte de la sociedad.
Lo peor es que nos han inculcado el miedo al error y al fracaso, dos vías fundamentales de aprendizaje. Esto nos ha llevado a sentirnos desconectadas de nuestro instinto y creatividad, dificultando la capacidad para tomar riesgos y gestionar la sensación de miedo e incertidumbre.

Es por eso que quedamos atrapadas durante años en situaciones incómodas, incluso dolorosas, como relaciones tóxicas, trabajos explotadores o grupos de amigos que nos juzgan. No nos sentimos preparadas para afrontar el CAMBIO con valentía, confianza en nosotras mismas y los recursos emocionales necesarios.

Si bien el crecimiento horizontal es necesario, hay muchos aspectos del crecimiento vertical que aún se infravaloran. Las nuevas escuelas (para niños, negocios y líderes) ya han comprendido que el verdadero aprendizaje no consiste en adquirir nuevas técnicas o actualizar teorías, sino que dan prioridad al crecimiento interno y de mentalidad.

¿Qué nos depara cada camino?

La consecuencia de perseguir el espejismo del crecimiento horizontal en nuestras vidas es la acumulación de cosas, títulos y experiencias pensando que “cuanto más, mejor”. La idea de que al final de esta carrera nos espera “la vida de nuestros sueños en un chalet adosado, con una familia de revista, un todoterreno y la hipoteca pagada” (entendida por muchos inconscientes como “felicidad”).

Sé que muchas de vosotras estáis aquí leyéndome porque ya habéis comprobado en vuestras propias vidas que ninguna de esas FORMAS os aporta lo que estáis buscando. Llega el ascenso, el sueldazo, los viajes, y aún así seguimos sintiendo un vacío en nuestro corazón que no conseguimos tapar.

Ese VACÍO interno se alcanza a través del crecimiento vertical, y muchas lo estamos experimentando a través del autoconocimiento y la vía espiritual.

En resumen, la felicidad es un ESTADO, no una FORMA.

Imagen del curso “El Oráculo de tu leyenda personal”


Ejercicio de toma de consciencia:

Si te has visto hipnotizada por fantasía del mundo material, si sientes que por muchas cosas que haces y que consigues no logras sentirte realizada y plena, te propongo estas preguntas para reflexionar en tu diario personal:

  • ¿Para qué quiero un trabajo nuevo/un coche nuevo/una casa nueva/un móvil nuevo?

  • ¿Para qué quiero dinero?

  • ¿Para qué quiero hacer ese viaje deseado?

  • ¿Para que quiero cambiar de trabajo/emprender?

Si has contestado con respuestas largas, vuelve a preguntarte “para qué” hasta llegar a una palabra. Por ejemplo:

  • ¿Para qué quiero dinero? Para poder alquilar un piso e independizarme.

  • ¿Para que quiero independizarme en un piso? Para tener más intimidad y poder crear mi vida.

  • ¿Para que quiero tener más intimidad y crear mi vida? Para sentirme libre.

Cuando hayas llegado a UNA SOLA PALABRA a través de las preguntas anteriores te propongo una última pregunta para cada una:

  • ¿Qué te impide, en este mismo momento, sentirte así (libre, por ejemplo)?


Aquí te dejo este potente ejercicio para comprender el sentido de todo lo que haces.

No quiero darte la conclusión, me gustaría que me la dieras tú después de practicarlo.

Puedes escribirme por instagram.

Un fuerte abrazo.

Carla.